viernes, 4 de mayo de 2012

Me iría demasiado (Odio Viral, Parte II)

Esta mañana me empezaron a llegar a mi FB una serie de comentarios acerca de un video llamado "Caracas Ciudad de Despedidas". Según entiendo, más no lo he podido comprobar, se trata de un video realizado por unos estudiantes para una entrega de comunicación social o periodismo o alguna carrera similar.

Después de leer un montón de comentarios insultando a los muchachos, y llamándolos de las peores formas posibles, sucumbí a mi malsana curiosidad y terminé viéndolo.  El video dura 17 minutos y es francamente insoportable.

Son unos chamos hablando de como cada vez más sus amigos y familiares se van del país. Algunos están a favor, otros no tanto, unos se van, otros no. Hay algunas personas a las que la cámara los ama, y en el caso de estos chicos, a casi ninguno los favorece. No es que sean antipáticos, porque la verdad no creo que lo sean, pero creo que la forma como se editó los presenta, diciéndolo suavemente, como unos odiosos. Los caraqueños del este mandibuleamos todos, pero cuando uno lo ve desde afuera, choca más que cuando estás adentro.

Sin embargo, y como suele suceder con las iniciativas principiantes, tanto el video como sus participantes han sido inmolados en el fuego del cyber-hate. Los llaman sifrinitos, cotufas, mentepollos, les dicen que son unas mierdas, que no representan el sentir venezolano, que no son para nada reflejo del pensamiento nacional, que son unos pendejos, y algunos llegan más allá, diciéndoles que se vayan del país y que no vuelvan jamás. Ya tienen su propio trend en Twitter, ya están en el meme generator, e incluso salieron reseñados en La Patilla en un artículo obviamente diseñado para incitar más comentarios odiosos. La gente está subiendo el video en Youtube para poder burlarse de ellos, y para poder ensañarse más y más.

Sin embargo, yo difiero con la mayoría de las opiniones que he leído hasta ahora. Yo pienso que ellos sí tienen derecho a opinar lo que les dé la gana, así sea mandibuleado y mal redactado. ¿O es que acaso ya en Venezuela estamos tan acostumbrados a la mordaza en la boca que nos escandaliza una opinión distinta a la propia? Se ha formado una especie de dictadura opositora donde, al igual que los chavistas, todos repiten al unísono lo que les mandan a decir los "líderes opositores". Al que se salga un poquito de la línea, los demás le caen a peinillazos. En nuestro caso, ni siquiera hace falta una autoridad macabra que nos venga a pegar: nosotros mismos nos damos. La oposición está claramente en contra de la inmigración: la orden es de que nadie se vaya, todos se tienen que marchitar hasta que ellos logren afinar la fórmula mágica que va a acabar con los problemas. De hecho, recuerdo claramente una propaganda de Globovisión donde las principales personalidades del canal cantaban una canción en la que llamaban traidores y apátridas a los que decidían "abandonar el barco, como las ratas en un naufragio". Cuando terminó esa propaganda, borré a Globovisión de mi lista de canales y no lo volví a agregar jamás. Irónicamente, sé que los hermanos, padres e hijos de muchos de los cantantes escogidos para el evento ya se fueron del país.

Yo entiendo que el tema de la emigración se ha vuelto un concepto muy delicado para todos los venezolanos. Creo que en este momento, casi todos tenemos al menos un amigo, o familiar o conocido, que se fue. Y en algunos casos, muchos. También estoy clarísima que emigrar no es para todo el mundo. Para mí ha sido difícil, y yo era una convencida del tema. Me imagino que si uno se va teniendo leves dudas, será el doble de duro, y si tienes fuertes dudas, pues será infinitamente duro. También creo que cuando la gente tiene esas reacciones tan fuertes y tan severas, es porque de alguna manera le están metiendo el dedo en la llaga. Algunos porque no logran reunir el valor para tomar la decisión, otros porque están amarrados por terceras personas, otros porque les da ladilla... quien sabe. O tal vez es porque simplemente son de izquierda y no creen en la libertad del individuo de hacer lo que les parezca mejor con su limitado spam de vida. Cada quien hace de su culo un florero y busca quien se lo adorne, como pinta El Bosco. Y si estos chamos decidieron que en su tarea de la universidad iban a hablar de un tema que los atormenta, ellos también son venezolanos, y también forman parte del país, y también tienen derecho de decir lo que les venga en gana. Aparentemente, ya la Misión Jabón logró convencer a todo el mundo de que en Venezuela solo importa ese pueblo que está muerto de hambre y que no puede satisfacer las necesidades elementales, así que ahora la misma mal llamada oposición se encarga de auto-marginarse y termina haciendo lo mismo. Los sifrinos criticando a los sifrinos por serlo, qué irónico. La dictadura opositora es tan severa que ya nadie puede hablar en voz alta de los problemas del país sin recibir una lluvia de insultos por parte de sus "compatriotas". Hay que callarse, entonces, para poder pertenecer. De Venezuela solo se pueden decir cosas bonitas y cursis, como que hay arepas ricas, playitas incomparables y niñas bonitas. Hay que ponerse una venda en los ojos y Vic Vaporub en la nariz para no percibir el desastre escatológico que se desmorona a nuestro alrededor.

Entonces, para encajar en esta nueva clase media, todos tenemos quedarnos tranquilitos en casa, esperar las órdenes del magno líder supremo (el nuestro, no el de ellos), y estar atentos a cualquier movimiento en falso de alguien en nuestras redes sociales para atacarlo sin piedad.

Los chilliditos de cochino en Facebook o en Twitter ni te hacen más útil, ni te hacen más patriótico, ni te hacen más venezolano. Y como dice mi esposo, es tan hipócrita el que se queda y habla bien del país, como el que se va y hace lo mismo. 

Al menos estos chicos hicieron algo, y eso es más de lo que puedo decir de la mayoría de sus detractores. Fue su primer intento y seguramente están sorprendidos con el resultado, pero probablemente ellos, a diferencia del resto, aprendieron algo de la experiencia y para la próxima, lo harán mejor.


jueves, 26 de abril de 2012

Ciak! El cine en Roma

Caracas es una ciudad que se distingue por su deliciosa gastronomía. Siendo (antes) un hub de negocios para latinoamérica, la variedad de delicias culinarias que se puede conseguir es sorprendente. Comida china, italiana, árabe, cantonesa, vietnamita, peruana, japonesa, tex-mex, española, venezolana... desde la más sencilla hasta la más estrambótica, fusiones y recreaciones: en Caracas se come muy bien. Hay excelentes restaurantes que tienen precios desde el más solidario hasta el más digno de la realeza francesa renacentista. Pero lamentablemente, aparte de salir a un restaurante a comer (cosa que gracias a la eterna crisis, cada día se vuelve más difícil), no hay muchas opciones para divertirse. Son tres, básicamente: ir a una discoteca, reunirse en casa de alguien, o ir al cine. Yo dejé mi época discotequera en la universidad: creo que quemé mi fiebre de hacer cola en la puerta de un local hace años. Lo de reunirse en casa de alguien lo hicimos tanto que eventualmente y por el bien de nuestros hígados, comenzamos a intercalar noches de juegos con las noches de ron, llegando incluso a desarrollar juegos propios, como Calimocho Reloaded y Torta en la Cara. 

Es evidente, por lo tanto, que también íbamos mucho al cine. Íbamos tanto que a veces simplemente ya habíamos visto todas las películas en cartelera y teníamos que esperar hasta que estrenaran algo. Adicionalmente, tanto a mi como a mi esposo nos encanta ir al cine. Todo el tema de escoger la película, la combinación de cotufas con refresco y chocolate, salir corriendo al baño en mitad de la película en un punto cuidadosamente escogido para no perderse nada, y preguntar luego bajito "¿qué pasó?", simplemente nos apasiona. Afortunadamente, en Caracas los cines son excelentes. Tenemos dos empresas que se apoderaron de todas las salas de cine del país (quien dijo que los oligopolios son malos), y las unificaron bajo estándares similares, lo cual dio como resultado que todas las salas son bastante parecidas, y en general, bastante buenas. 

En Venezuela las películas, históricamente, han sido proyectadas en su idioma original, con excepción de las películas para niños. Como debe ser, en verdad, porque no es lo mismo Lucas Caminacielos que Luke Skywalker. La calidad de audio suele ser excelente, lo que no se puede decir de la calidad de video, ya que para ahorrar en costos de proyección, esperan a que la película ruede por varios países y luego agarran los rollos ya julepeados y los proyectan, dando como resultado que la imagen se vea rayada y un poco borrosa. 

Cuando decidimos mudarnos a Europa, una vocecita interior nos decía que probablemente el cine iba a ser una de las cosas que tendríamos que sacrificar. Ya nos habían advertido del tema. Además investigamos, sin obtener resultados alentadores. Efectivamente, en Roma no hay muchas salas de cine, las que hay son francamente pequeñas (a olvidarse de una pantallota), y todas las películas son traducidas al italiano. Además, las chucherías que venden son caras a nivel de aeropuerto internacional, y son pichirrísimos con las cotufas (aunque tengo que reconocer que por alguna razón, las cotufas son gordas y rechonchas). No solo eso: la primera vez que fuimos al cine en Roma, a la mitad de la película inexplicablemente prendieron las luces y detuvieron el video, lo que pareció sorprender a todo el mundo al igual que a nosotros. Un minuto después entro un chico vendiendo heladitos y papitas, y a los cinco minutos, reanudaron la proyección sin más comentarios. Resulta que aquí hacen "intermezzo", aunque solo sirve para comprar papitas carísimas al mesonero, ya que no da chance ni de ir al baño ni de fumar. En uno de los intermezzos, habiendo detenido la película en un momento importantísimo, alguien gritó: "Welcome to Italy!!!", y todo el mundo se rió.

No es que no las entienda, porque sí las entiendo. (Lo curioso del italiano es que aunque entiendo todo, soy incapaz de hablarlo. Pero eso es otro post.) Es que las odio. He ido varias veces al cine, y francamente, no es lo mismo. Una de las películas que vi fue Twilight. Vamos: es muy difícil odiar a Bella con la intensidad que se merece cuando habla como una persona normal, y no como la semi-autista de las películas anteriores. Y hay ciertos casos en los que simplemente, ni vale la pena. (Cualquier película de Woody Allen, por ejemplo). Hay algunos cines que algunas veces proyectan en idioma original, pero por lo general son temas bohemios o films franceses o rusos que a quien le importan. Conozco una página web donde veo cuales son los cines indicados, pero rara vez ponen algo medianamente interesante. Son dos o tres películas semanales, si acaso. 

Sin embargo, esta vez los dioses del cine italiano decidieron hacer una excepción y por un día, proyectaron Los Avengers en inglés. Eso sí: el cine quedaba a dos horas de la casa, y tuvimos que ir a función de cinco para llegar a tiempo y poder regresar a una hora razonable. Esta misma película fue estrenada con bombos y platillos en la Piazza República, evento al que tuve el placer de ir. Siempre había querido ir al estreno de una película, y ver a las estrellas titilar debajo de los flashes, pero eso (que yo sepa) nunca se ha hecho en mi ciudad. Esta vez pude ir a darme codazos con un montón de italianas y españolas igual de locas que yo, que casi nos sacamos la cabeza unas a las otras tratando de tomarle una foto a Thor, mientras los caballeros observaban sobriamente la escena desde atrás. Fue divertidísimo, y aunque parece tomada por un sniper desde otro edificio, estoy orgullosísima de mi foto. Incluso tuve un "incidente" con el guardaespaldas de Scarlett Johansson. Finalmente, puedo tachar eso de mi bucket list.

martes, 17 de abril de 2012

Orgullo Nacional

Había una vez una calle llamada la Principal de Los Ruices. En esta calle nació un lindo huequito: tenía los cachetes rosados y era muy querido por todos, excepto por los malvados villanos de la alcaldía que no querían ni acercarsele. El tiempo fue pasando y el hueco fue creciendo, como es natural: ya ocupaba la cuarta parte de la vía. Siendo que esta vía solo tenía dos canales y uno de los dos estaba ocupado por nuestro hueco, a la gente le generaba molestias y preocupaciones salir a la calle por esa zona, ya que las colas, anteriormente inmamables, se habían convertido en imposibles. Recordemos que esa calle es una arteria principal de la ciudad, y que Los Ruices es una zona de oficinas e industrias.

Un día, unos muchachos inteligentes y creativos, decidieron hacer un "Kony" con el hueco, y le hicieron toda una campaña para llamar la atención de la alcaldía, quien hace rato que se tendría que haber ocupado del problema. Nuestros creativos (que estoy segura de que también son diseñadores gráficos), hicieron lo siguiente:




La gente que pasaba por ahí se reía, le tomaba fotos y las compartían en su Twitter y en su Facebook. Un par de días después, el Hueco tenía su propia cuenta de Facebook:


Y tan famoso se hizo el hueco, que eventualmente a la alcaldía no le quedó más remedio que arreglarlo, ya que a ningún villano de la burocracia le gusta ser el centro de la atención cuando se trata de su propia incompetencia.


Y colorín colorado, el cuento del Hueco de Los Ruices se ha terminado.

Hasta que... ayer, alguien pone en internet la siguiente foto:


y le escribe como caption: "MEANWHILE IN MEXICO"...

Cuando leo esto, pienso: "qué cómico, el Hueco de Los Ruices. Menos mal que se lo encasquetaron a México, jejejeje"

Cual es mi sorpresa cuando leo los comentarios en los que una serie de orgullosísimos compatriotas se dedicaron a jactarse de que el hueco, efectivamente, es nuestro:

That was in Caracas, Venezuela.. Not Mexico... You must be US citizen.

Fucking asshole that's in venezuela not mexico

Venezuela dude, get your facts right.

That's Venezuela you ignorant!

that's from venezuela LOL.

I'm sorry to disappoint you but thats NOT MEXICO AMIGO! Efectivamente es en Venezuela!

VENEZUELA :) just sayin'.

it's in venezuela >:(

This is Caracas Venezuela, YES we are very proud, not for the hole (that doesn't exist anymore) but of our country, and yes we are very patriotic!

This is in Venezuela!

This is Caracas :3.

This is another photo of the hole in Los Ruices, Caracas, Venezuela: http://www.ohdios.com/img/t/l-72375.jpg

that's Venezuela

Caracas, Venezuela.... Los Ruices Av. (ppal. de los ruices) before entering the highway...

wtf bitch that's in venezuela not mexico dumbass.

Orgullo venezolano.

That's in Caracas, Venezuela :D

Mexicoo? That's CARACAS - VENEZUELA - SOUTH AMERICA get a fucking map you asshole.

Gringos, you're doing it wrong!
That's Venezuela.

Nice try mexican, this is Los Ruices, Caracas, Venezuela and they already fixed that hole.

haha I'm always hapy to see stuff like this from my contry! aunque este lejos, te amo venezuela.

Mexicanos y Venezolanos comentando en 3...2...1...

Venezuela's most famous hole... After Diosa Canales's holes.

THis was in Venezuela (av. Principal de los Ruices) and we are very proud of it... well maybe not.

por lo menos hay patriotismo en el hueco xD.

¿Es el de Los Ruices no? Estuve a nada de decir: 'We had one of those first. Greetings from Venezuela.' Menos mal que leí primero, jaja. 

Venezuela! And we fucking like our lack of government bitch!

actually is in Los Ruices , Caracas, Venezuela.

THIS IS VENEZUELA!

yeah just reminding not everyone that speaks spanish is from mexico, de pana, es de Venezuela.

Mexicans Y U NO stop envying our subway to China?

esa mierda es en venezuela no en mexico pinches gringos pendejos.


Es decir: una avalancha de insultos patrióticos. Algunas cosas resaltan: por ejemplo, aparentemente nosotros, que manufacturamos semejantes maravillas de la naturaleza, nos podemos dar el lujo de criticar el sistema educativo norteamericano, ya que el nuestro es sobresaliente: "get a fucking map you asshole", "you must be US Citizen", etc. También es notable como algunos se lo toman como una ofensa personal: como que si les están quitando Derechos de Autor o algo así. Pero en general, todos sintieron la necesidad de afirmar que el hueco era nuestro. Gritemosle al mundo lo deteriorado que está nuestro sistema de transporte.

Algunas personas, no venezolanas, respondieron cosas como:

You must be proud of your originality.

Hey at least they know where China is....

it might not be Mexico but there is no reason to call a guy fucking asshole

Yo, socialism is killing your country.

30 comments saying that it's Venezuela...You must be very proud and patriot to defend a hole this way :-|


Yo solo hablo mal de mi país con otros venezolanos. Y en general, evito hablar de eso, porque es un tema redundante y aburrido, donde todos sabemos lo que está mal y ninguno tiene el poder de cambiar nada (siiii votar si yaaa). Si un extranjero me pregunta acerca de los problemas de Venezuela, tiendo a responder con generalidades y no me pongo para nada descriptiva. Siento que ya estamos suficientemente rayados, que durante quince años hemos sido el hazmereir de la comunidad internacional, que nuestro dictador no puede ser más bananero y vintage, y que el hecho de que yo ande colaborando con el desprestigio nacional no me ayuda a la hora de decir: "soy venezolana" sin que me miren con una mezcla de lástima y curiosidad. Por lo tanto, nunca he sido capaz de entender el patriotismo "pioresnada" que les encanta a los venezolanos. Cualquier cosa es motivo de una algarabía impresionante. Por ejemplo el caso de Maickel Melamed: era como que si un venezolano estuviera conquistando el espacio por primera vez, descubriendo la cura contra el cáncer, haciendo algo maravilloso que nunca jamás había sido hecho por otra persona nunca nunca nunca. Ustedes me van a disculpar, y sin ánimos de ofender al muchacho: lo que él hizo es notable, digno de admiración y de respeto. Sin embargo, la hiper-excitación que se generó entre mis compatriotas, donde algunos llegaron incluso a twittear sus avances en transmisión en vivo y directo, rayó en lo ridículo. 

Pareciera que tenemos tan pocas cosas de las cuales estar orgullosos, que nos tenemos que agarrar de cualquier migaja que nos lancen.

En general, pienso que este comentario es el que realmente expresa la indignación de todos los que ahí escribieron:

That awkward moment when our country is on 9gag and it gets mistaken with Mexico, Okay.


jueves, 5 de abril de 2012

Romeo, Donde estás que no te veo?

En la vía Flaminio vive un gato llamado Romeo. No es de nadie: es de la zona. O más bien, es de todos. Resulta que un día, Romeo, tratando de cazar un pajarito, se subió hasta una rama de un árbol muy alta, más de tres metros de altura, y luego no se podía bajar. El pobre tuvo que pasar la noche ahí, y sin poder cazar al pajarito, además. Al día siguiente, los vecinos empezaron a preocuparse por Romeo, así que trataron de bajarlo pero estaba muy alto y no lo alcanzaban. Eventualmente tuvieron que llamar a la alcaldía, quienes diligentemente enviaron a un equipo de rescate y para la noche, Romeo estaba sano y salvo, arropado en una toallita azul y comiendo atuncito con arroz.

Esta historia es totalmente cierta. Bueno, tal vez el color de la toallita me lo he inventado, pero el resto es verdad. Esta noticia salió en el periódico de Roma (La Repubblica), tanto el día en que los vecinos reportaron el siniestro a las autoridades, como el día en el que bajaron a Romeo del árbol. 

Estando en Caracas vi una película en la que dijeron que Roma era la ciudad de los gatos. Estando aquí he comprobado que en verdad lo es. Los italianos aman a sus mascotas. Los llevan para todos lados: a hacer mercado, a almorzar a la pizzería, al centro comercial, al museo... En algunos locales los dejan entrar, y en otros los estacionan en un espacio especial llamado "Dog Parking". Obviamente Dog, porque a quién carajo se le ocurre sacar a un gato a pasear con una correa. Las tiendas de mascotas son inmensas y parecen zoológicos. Hacen exposiciones y eventos especiales en los parques. Hasta los mendigos tienen mascotas, que usualmente se ven en mejor estado que ellos mismos. No he visto un solo perro callejero, y casi nadie tiene perros de raza: la mayoría de las personas tienen perritos amarillos feísimos. Sin embargo, gatos hay por todos lados. Los romanos parecen egipcios con los gatos. Los gatos italianos son gordos y peludos, y tienen los ojitos muy juntos y cercanos a la nariz, lo que les da un aspecto ligeramente tonto. Tanto los callejeros como los de casa andan sueltos por la calle, y son dueños de la ciudad. El coliseo tiene un par de gatos legendarios. Uno de ellos es negro y se puede ver en muchas de las postales relacionadas con el lugar. En el  centro, en el Area Sacra de Largo Argentina, existe incluso una zona protegida para ellos. Aquí todos los felinos son cuidados y atendidos, sin importar su procedencia o su estado, por una asociación de voluntariado. Todos son alimentados, curados, esterilizados y se pueden adoptar. Los gatos que viven en la calle en esta zona también reciben comida y cuidados. Es, como quien dice, el VIP del paraíso gatuno. 

George, nuestro gato, siempre ha sido un alma libre. En Caracas, ya había recorrido un par de urbanizaciones con su estilo cauteloso-paranoico, y aunque no es peleón ni suele desaparecerse, le gusta darse sus buenos paseos todos los días. Nuestro apartamento actual está en planta baja, así que tiene la oportunidad de entrar y salir cuando quiera. (Bueno, ahorita que es primavera, porque en invierno tenía que hacer todo un proceso de negociación para que le abriéramos la ventana). Atrás de mi edificio hay una iglesia con un enorme jardín, a donde él se va a jugar con sus amigos gatunos de la urbanización, y regresa luego, inmundo y muerto de hambre, a echarme el cuento de lo que hizo. Esto es literal: cada vez que entra se me sienta al lado a hacer ruiditos y miaulladitos durante unos minutos. Exceptuando el retorno de las siete de la noche, en el cual se me monta encima y se echa una siestita. El gato es feliz. Al principio me angustiaba un poquito que andara por ahí y se fuera a perder, él tampoco habla bien italiano. Pero ahora ando tranquila. Resulta que no he podido llevarlo a mejor destino. >^..^<


martes, 27 de marzo de 2012

Victima del Hampa

Ayer, finalmente, pasó lo que tantos italianos me han advertido que me sucedería. 

Cuando uno ha vivido en una ciudad como Caracas, es difícil impresionarse con el tema de la delincuencia. Según información extraoficial (la única más o menos confiable), en el 2011 se registraron 19.000 muertes violentas en el territorio venezolano. Estas son solo las que se descubrieron o denunciaron, ya que estoy segura de que más de una pasó por debajo de la mesa, porque francamente, con el cuento de la "Misión Lástima" fundada en el cáncer más caro de la historia nacional, quien tiene tiempo para ocuparse de eso.

En las ocasiones en las que un local me pregunta las razones para venirme a vivir a Italia, cuando menciono  la inseguridad se me quedan viendo con los ojitos redondos, y me advierten muy seriamente que aquí también hay inseguridad. Que tengo que cuidarme mucho, porque me pueden arrebatar la cartera, o algo peor, como abrirle un huequito por detrás para sacarme mis cosas. Que hay que estar muuuuy pendientes. Normalmente les doy las gracias y les digo que siempre ando con cuidado, sobre todo en zonas turísticas y en el metro, y que el problema de inseguridad en Caracas es un poquitico peor que eso. Si entro en detalles de como secuestran a la gente para exprimirles hasta el último centavo que tienen sus primos y conocidos de la escuela primaria, o de como te pegan tres tiros en la frente para quitarte un Blackberry, se me quedan viendo espantados. Nunca se si están revisando sus conocimientos porque se acaban de dar cuenta de que no tienen ni la más remota idea de donde está Venezuela o de qué está pasando allí, o si están pensando que estoy un poco loca porque eso simplemente es muy exagerado, o se están preguntando por qué es tan importante un Blackberry y no un Samsung o un Iphone. Además, me molesta andar por ahí predicando las desgracias de mi país: detesto la mirada de lástima que viene después.

Conozco a un venezolano al que trataron de atracar en Italia. Un hombre le sacó la cartera del bolsillo, pero para su desgracia, esta persona se dio cuenta y como buen paisa le brincó encima y lo agarró por los moños para que se la devolviera. Cuando están en este trajín, se acerca un policía, quien los separa y les pregunta que qué estaba sucediendo. Mi amigo contestó que el otro lo había robado. El policía revisó al otro tipo y descubrió su cartera con su identificación. Se la devolvió y le preguntó: "algo más?". Y mi amigo le respondió: "si, también me quitó el reloj". Yo me imagino a ese tipo llegando a la guarida de los ladrones, tratando de explicarle al jefe que no solo llegó con las manos vacías, sino que el que salió robado fue él.

Yo me imagino que si a mi me llega un tipo con un cuchillo a decirme que le entregue todo lo que tengo, me reiría y le daría tal paliza que terminaría yo en la policía con una denuncia por violencia innecesaria. (Another True story!). En Caracas uno está alerta todo el tiempo. Todo el mundo es sospechoso, cualquier ruido puede ser un tiro, cualquier movimiento brusco un ladrón. Eventualmente, ese estado de alerta se interioriza y andar timbrado pasa a formar parte de nuestro ADN. Obviamente, en una ciudad como Roma, esa energía que uno consume en andar todo el tiempo en DEFCON 2 se convierte en un desperdicio, y eventualmente, empieza a bajar el nivel de alarma. Esto me preocupa un poquito: yo estoy segura de que ya no estoy tan pilas como cuando me fui, y que incluso he considerado la idea de dejar mi cartera cuidando la silla mientras timbro el ticket en el autobús. Aunque la desecho inmediatamente, antes ni siquiera me pasaba por la mente semejante locura. Me preocupa porque pienso que cuando regrese a Caracas me van a joder en el aeropuerto.

Sin embargo, ayer estaba en las escaleras mecánicas del metro en hora pico. Son unas escaleras muy largas ya que una de las líneas pasa por debajo de la otra. Estaba además en Termini, que es la estación central de Roma. Y sentí un movimiento extraño a mis espaldas. Volteé bruscamente, y me encontré con una mujer, flaquita y pequeñita, sentada en el escalón, revisando mi cartera, que tenía el cierre abierto como 10 centímetros, y que aunque la tenía cruzada, se me había quedado más de lado que de frente. Jalé la cartera y le dije: "qué coño estás haciendo tú ahí?" y la mujer saltó hacia atrás y miró el suelo, con un gesto parecido al que hacen los niños cuando se tapan la cara y dicen "estoy escondido". Revisé rápidamente mi cartera y estaba completa, así que me volteé y le expliqué a mi esposo los acontecimientos, ya que me miraba con curiosidad y un poquito de alarma. Cuando llegamos al pie de las escaleras la muchacha caminó en dirección contraria. 

Hace poco conversábamos de este tema con una amiga caraqueña que también vive en Roma. Ese día, llegamos a la conclusión de que el nivel de ahuevoneamiento máximo de un venezolano sigue estando muy por encima del nivel más pilas de un italiano.

Afortunadamente.


sábado, 10 de marzo de 2012

Cachitos de Jamón para el alma

Cuando estábamos en Caracas, mi esposo y yo comentamos más de una vez qué comidas íbamos a extrañar de nuestro país. Siempre mencionábamos las arepas, los perros de Las Mercedes, el pan de canilla recién horneado, las parrillas, el Diablito, las galletas María, las hallacas, los quesos locales, y los cachitos de jamón. 

Una vez en Roma, hemos determinado que las arepas que hacen falta son las de arepera, ya que las hechas en casa no nos han faltado. La Harina Pan se consigue tanto nacional como importada (nacional marca Farine Magique, e importada, la amarillita que antes era nuestra y ahora es colombiana). Es más cara porque aquí no está regulada, pero es totalmente accesible. Los perreros de calle aquí simplemente no existen, así como el Diablito y las galletas María, y no hay esperanzas en ese departamento. Las parrillas suculentas y generosas como se comen de aquel lado del charco, pues de este no tanto, ya que por un lado aquí los precios de la carne son bastante elevados, y por el otro, la gente no es demasiado carnívora. Pastívora quizás. Y se inclinan mucho por alternativas como la ternera y el cochino, incluso caballo comen. Después de probar como 9 tipos de pan, finalmente dimos con uno que es bastante decente, ya que les comento que en Italia a la gente le gusta el pan con la concha dura, tipo campesino, y el pan se debe comprar caliente y consumirlo enseguida. Eso de guardar pan para el desayuno no se estila. Si quieres pan para desayunar, tendrás que volver a salir, porque el que te quedó de anoche lo puedes usar para construir un edificio. Por lo menos es ridículamente barato: por un Euro te dan un pan del tamaño de un Cocker Spaniel. En lo que a hallacas se refieren, en diciembre sobraron: la mayoría de los venezolanos residentes por aquí hicieron y ofrecieron sus deliciosos productos caseros. Un poco caros para mi bolsillo, pero de todas maneras, como la mejor hallaca la hace mi mamá, no importaba el precio porque yo la que quería era mi receta casera. La cual, gracias a mi bella madre, ya me llegó en forma de cuatro hallacas congeladas dentro de la última maravillosa maleta de contrabando, en la cual venían además un montón de latas de Diablito, Cheeze Wheez (el cual nunca contabilizamos pero una vez aquí, lo extrañamos), dos kilos de queso amarillo de ese que usan en las areperas, dos viudas de la Casa del Llano con una ración de pernil, (si, arepas de arepera!!! dos rumberas!!! absolute win!!!),  una botellita de ron que se acabó el mismo día, y un montón de regalos adicionales, incluyendo un par de chancletas plateadas que ni las Kardashian. (Chiste interno). 

Dirán que por qué el queso, si en Italia sobran los quesos maravillosos. Es cierto, aquí hay un montón de quesos estupendos, pero son tantos y tienen nombres tan raros que aún no logramos conseguir el correcto. Por un lado, los más comunes son quesos de sabor fuerte, como el parmesano o emmental. Por el otro, están los mozzarellas (que son increíblemente frescos) y una gran variedad de quesos dulces y sin sal (saben a plástico). Estoy segura de que por ahí hay un amarillito que me sirva, pero aún no se como se llama. Y de quesos llaneros, obviamente ni la sombra. Aunque el otro día localizamos un quesito rumano que podría sustituir al queso blanco salado.

Después de esta maleta maravillosa que nos alegró el año, ya nuestra lista de deseos para el año nuevo quedó bastante satisfecha. Pero chequeando la lista, nos dimos cuenta de que no se nos ocurrió pedir que nos mandaran cachitos de jamón. (Mi papá me mata si los mando también a una panadería). Así que buscamos en internet, y después de revisar varias recetas, nos pusimos manos a la obra. Les advierto que la receta es larga y complicada, pero el resultado, sobre todo para los que no tenemos la facilidad de decir "ay que ladilla, prefiero ir a la panadería y comprarlo hecho", es bastante satisfactorio. De hecho, nos quedaron tan buenos que durante unos instantes analizamos la posibilidad de llegar a la panadería con el cachito envuelto para regalo, y entregárselo al panadero hechos los locos, a ver, como quien no quiere la cosa.  

Será para la próxima. De este batch de cachitos venezolanos, solo quedaron los platos sucios.

PD: La receta la pueden encontrar aquí (lo prometido es deuda!):
http://vanesaurus.blogspot.com/2012/03/receta-de-cachitos-de-jamon.html

Receta de Cachitos de Jamon

De esta receta, pueden salir 32 cachitos pequeños, o 16 normales.

Ingredientes:

3 huevos (uno para pintar)
1 cucharadita de sal
½ taza de azúcar
½ taza de aceite vegetal (o de mantequilla derretida no muy caliente, el aceite es más fácil)
3/4 taza de leche
1 kg de jamón en cuadritos o tiritas
5 tazas de harina para todo uso (más un poquito extra para amasar)
1 cucharada de levadura en polvo o fresca (depende de la cantidad de harina que vaya a usar)

1. Active la levadura: coloque la levadura (fresca o en polvo) en un poquito de agua tibia con una cucharadita de azúcar hasta que le salga espuma. Esto tarda para la seca unos 10 minutos. Yo lo hice con fresca y no vi ninguna diferencia.

2. Bata los dos huevos en un recipiente grande. Agregue la leche, el azúcar, la sal, el aceite y la levadura y mezcle bien.

3. Agregue el harina taza por taza y siga revolviendo hasta que no queden grumos. Preste atención a las primeras tazas especialmente. 

4. En una mesa enharinada, amase con ganas durante diez minutos hasta que la masa no se le pegue a los dedos. Si hace falta agregue más harina, cuidando de no secarla demasiado. Si la masa queda muy seca, puede humedecerla con un poco de leche.

5. La masa debe quedar suave y esponjosa. Colóquela en el recipiente grande. Tape con un trapo húmedo y guarde en un sitio tibio durante dos horas (no en la nevera). La masa duplicará su tamaño.

6. Vuelva a enharinar la mesa y sáquele el aire a la masa con la punta de los dedos. Divida en cuatro partes iguales y trabaje cada porción a la vez. Si desea guardar algo, envuelva con plástico y guarde en el congelador.

7. Estire cada porción en un círculo de aprox. 30 cm de diámetro y pique en cuatro si desea cachitos grandes o en ocho si los prefiere pequeños. Mientras más gruesa quede la masa más pan van a tener los cachitos. A su gusto.

8. Estire cada triángulo por separado, ya que tienen a recogerse un poco. Coloque el jamón en la base del triángulo y doble las esquinas inferiores hacia el centro, para evitar que el jamón se salga por los lados. Con las esquinas dobladas, doble la parte de abajo formando un bolsillo con el jamón, y enrrolle el resto de la masa alrededor.

9. Coloque los cachitos en una bandeja previamente engrasada, y píntelos con un huevo batido. Déjelos reposar por una hora, y vuélvalos a pintar justo antes de meterlos en el horno.

10. Hornee en horno precalentado por unos 10-15 minutos o hasta que se doren por encima a 175°C.

También puede agregar tocineta o queso para hacer un minilunch!