jueves, 31 de mayo de 2012

Lost in translation, o l'amore tradotto

Finalmente cedimos a la presión general y nos metimos en clases de italiano. Me hubiera gustado hacer esto antes de venir a vivir a Italia, pero los cursos de italiano en Caracas son extraordinariamente caros y además duran entre dos y tres años, y ante la falta de tiempo y recursos, recurrimos a los cursos caseros. Juiciosamente me compré un curso completo de Berlitz, niveles básico, intermedio y avanzado, el cual como buena niña empecé a estudiar meses antes de venirme para acá. Cuando llegó el momento de montarnos en el avión, yo me sentía medianamente preparada para enfrentarme al nuevo idioma, ya que podía entender, por ejemplo, las páginas web en italiano, buscar apartamento o pedir comida y pagar en un negocio.

Una vez acá, me di cuenta de que aunque podía entender lo que estaba pasando, en el momento de hablarle a alguien o pedir algo, mi douchebag brain me daba pantalla azul, y me quedaba viendo a mi interlocutor con cara de vaca atragantada, ya que a pesar de tener una noción de las palabras que debo utilizar, se me formaba un merengue entre el español, el inglés y el poco italiano que tenía registrado en los archivos. Aparentemente, si quiero pensar en otro idioma, automáticamente paso al inglés, y de ahí trato de saltar al italiano, pero el español se me atraviesa, ergo, ojos de vaca cagona. Por ejemplo: disculpe, en italiano, se dice "scusi". En inglés, "excuse me". En una ocasión, una chica me hizo una pregunta referente a una dirección. Casualmente conocía el lugar, así que orgullosamente le iba a contestar cuando ella me dijo algo que no entendí. Así que le dije "escuisi", mezcla originalísima de los tres idiomas. La chica me miró, se rió e hizo un gesto así como que "ni de vaina vas a saber lo que te estoy preguntando" y se fue. Me quedé con las ganas de demostrar mi recién adquirido conocimiento de la ciudad, y molestísima, porque desde que llegué, esa es la primera palabra que aprendí y la que más he usado.

El italiano es muy parecido al español. Esto es una ventaja notable en el momento de leerlo, ya que es tan parecido que prácticamente se puede leer corrido, y las palabras desconocidas se sacan por contexto. La pronunciación también es fácil de aprender. En el momento de escuchar a alguien hablarlo, depende totalmente del interlocutor. Por ejemplo: mi casero anterior era rumano, así que prácticamente no le entendía nada y la comunicación era, por decirlo bonito, tortuosa. Si es un italiano de Roma o del norte, se le entiende bastante bien, pero si es del sur, (digamos, napolitano), está hablando en otro idioma. Al grupo de los extranjeros y de los sureños hay que agregarle los ancianos: por alguna razón a ellos tampoco les entiendo ni papa.

Nos pasó más de una vez que por las dificultades lingüisticas terminábamos pasando mucho más trabajo del necesario, sobre todo en el tema del transporte. Más de una vez llegaba a la casa furiosa, y pasaba días pegada a la computadora estudiando rabiosamente, determinada a que "esto no me vuelve a pasar". Eventualmente, y viendo que el enfermo no mejoraba, decidí cambiar de técnica ya que mi maravilloso curso de Berlitz esté en inglés y aparentemente, eso no me ayudaba con el caso, y me bajé otro curso llamado Rosetta Stone, el cual está completamente en italiano y se basa en la asociación de palabras con imágenes. También le dediqué horas y horas a este método, que es muy conocido y de hecho, si se compra el programa original, carísimo. (Yo ho ho ho a pirate's life for me!). Eventualmente me dí cuenta de que entendía mucho mejor, pero aquello de poder hablar con alguien aún no sucedía. La cara de vaca cagona seguía apareciendo cada vez que necesitaba expresar algo medianamente complejo. Digamos: puedo pedir una pizza y una Coca Cola, puedo pedir pan salado y blando, comprar tickets o pedir e incluso explicar una dirección. Pero si tengo llamar al proveedor de internet y armarle un peo porque no han mandado al técnico y llevo dos semanas esperando, se podría decir que no soy tan exitosa.

Cuando llegamos a Roma buscamos cursos de italiano para extranjeros, que son muy comunes aquí ya que para obtener la nacionalidad debes presentar un examen del idioma. Los cursos son prácticamente gratis, y los dan en los colegios públicos. En donde vivíamos antes, el curso más cercano se encontraba a dos horas en autobús: irónicamente, aunque en el mapa estaba muy cerca de la casa, para llegar al sitio había que dar un vueltón enorme, ya que las rutas de los autobuses no se triangulan muy bien entre esos dos puntos. Cuando nos mudamos reiniciamos la búsqueda, y logramos ubicar un cursito cercano y la verdad, bastante cómodo. Nuestra profesora se llama María y es una mujer inmensa, tanto en persona como en corazón. Nos metió en un curso super intensivo ya que llegamos con ocho meses de retraso, así que nos dijo que fuéramos todos los días para ver si podíamos alcanzar a los otros. Los otros son una catajarra de bengaleses, (del Bangladesh), dos chinas, un africano (ghanés, y habla inglés pero es como si fuera extraterrestre) y un dominicano. Afortunadamente, los cursos caseros pagaron el esfuerzo y rápidamente no solo los alcanzamos, sino que ya los pasamos y más bien ayudamos a la teacher a explicarles a los muchachos. Y es que también el hecho de venir del español ayuda mucho: al menos nosotros no tuvimos que reaprender el alfabeto. Las pobres chinitas son las que pasan más trabajo: cada sílaba es agónica, y termino con la garganta seca cada vez que las ponen a decir algo. María, pacientemente, le grita cada vez que se equivoca. Es italianísima, María, grita por todo y en los momentos menos pensados, y al mismo tiempo, es puro amor y empatía. 

Lo bueno de los cursos es que me ha ayudado a entender por qué me equivoco tanto hablando. Las reglas del lenguaje van todas más o menos así: "se usa x para tal y tal caso", peeeeero "si estás nadando con un pez azul se dice diferente, y cuando vas en caída libre desde el Coliseo también cambia, y si te tropiezas y te caes cuando vas cayendo lo dices de esta otra manera"... los bengaleses se agarran la cabeza y gimen. Esto se conjuga de esta manera a menos que te hayas levantado después de las once de la mañana. Pero si lo escribes con un bolígrafo azul también cambia y le pones una doppia t delante del apóstrofe. Las chinas se ponen a textear en los celulares, que parecen una extensión de sus manos. El africano mira al cielo como rezando, y yo sigo preguntando: "pero por qué?????" buscando una explicación lógica. Más de una vez la respuesta es: "eeeeeh... porque sí!". Y fin del caso.

Supongo que eventualmente lograré mimetizarme con las reglas gramaticales y ortográficas del idioma. Ese día llamaré a mi proveedor de internet y le diré hasta de qué se va a morir.

viernes, 25 de mayo de 2012

Pizza sin Pepperoni

Mi primer pedazo de pizza italiana fue particularmente terrible para mi: en una pizzería rustica pedí un trozo de una pizza con lo que parecían champiñones gigantes y queso. Amante de los champiñones, pero ignorante de su variedad, pensaba que todos los champiñones eran iguales, y al llegar aquí descubrí que hay un montón de tipos de hongos, y que una de sus variedades es llamada hongo champiñón, y aparentemente, es el único que me gusta. Estos hongos que pedí en mi primera pizza en Italia eran (descubrí luego) funghi porcini, y su textura es gelatinosa: es como morder un pedazote de grasa fría. Aquí son un hit, pero yo no puedo con ellos. De más está decir que ese primer pedazo de pizza me lo comí quitándole los pedazotes de "grasa" y dándoselos a mi hermana, que felizmente se los devoraba porque ella no tiene problemas con la textura de las comidas, como yo. A esta terrible experiencia siguió un profundo aprendizaje pizzístico, porque esta es mi comida preferida, y como es posible venir a Italia y que no le guste a uno la pizza del lugar.

En Venezuela se come básicamente dos tipos de pizza: la que se hace en hornos de leña al estilo italiano, y la  americana, que es la que venden en locales como Pizza Hut o Domino's. Ambos tipos de pizza llevan bastante salsa de tomate, queso mozzarella, y una buena cantidad de adornos. A veces hasta extravagante. (De hecho, recuerdo que hay una pizza que se llama Extravaganza o algo así). Mi pizza favorita en Caracas lleva su base de salsa de tomate y queso, con pepperoni, cebolla, champiñones y algún extra como jamón o maíz. Me gusta la masa normal, que es más bien gordita, no me gusta la extra-gruesa porque es como comer solo pan, y la extra-delgada tampoco, porque entre la salsa y el montón de cosas se hace imposible de comer con las manos. 

En las pizzerías italianas en Caracas, la pizza es muy delgada, y también lleva múltiples ingredientes sobre una masa particularmente delgada, con salsa y queso. Esa pizza es cocinada con horno de leña y usualmente hay que comérsela con cubiertos. 

Cuando uno viene a Italia llega con todo tipo de recomendaciones pizzísticas. Finalmente, aunque no se ha determinado quien la inventó, ciertamente fueron los italianos quienes la perfeccionaron, así que las expectativas con las que llegamos a Roma a comer pizza eran muy altas. La impresión inicial en mis primeros días fue un poco de sorpresa y de desilusión: la pizza aquí no tiene nada que ver con lo que yo estaba acostumbrada. Olvídense de una pizza repleta de adornos, con mucha salsa y queso. Eso aquí no existe. Y lo que orgullosamente llamamos "pepperooonnnni", aquí no existe, y una pizza con peperoni es una pizza con pimentón. Que por cierto, aquí es dulzón. Y el equivalente al peperoni es un salami picantoso, que se parece pero no es igual, pero las rodajitas rojas como tal, nadie sabe como se llaman o a qué demonios me estoy refiriendo. Así que es muy fácil quedarse lost in translation, con la fortuna de que aunque te equivoques ordenando, la comida va a ser buena, a menos que tenga unos pedazos inmensos de grasa fría que se hacen llamar a sí mismos "hongos".

Los romanos (no hablo por el resto de Italia porque sé que es diferente en cada región) tienen un ángulo bastante práctico con respecto a la pizza. Desayunan, almuerzan y cenan pizza. La comen en el metro, caminando, en sus casas, en frente de la computadora. Hay más de una pizzería por cuadra. Es abundante y barata, y puede resolver cualquier apuro. Hay tantas pizzerías aquí que es hasta un poquito cliché.


Además, hay varios estilos básicos de pizzería: está la pizza al taglio o pizza rustica, (que significa al corte), que viene en bandejas cuadradas y se vende por peso: uno le indica al vendedor más o menos cuanto quiere comer, y ellos cortan, pesan y entregan. De la misma forma se vende la pizza alla palla, con la diferencia de que esta pizza se cocina en una bandeja larga y se saca con largas palas de madera. También la cortan con una tijera y te la entregan envuelta en una servilleta. El pan es gordito y suave, y es casi imposible conseguir una pizza que tenga salsa y queso simultáneamente. Las combinaciones más comunes son: chorizo y queso, salsa y orégano, tomates cherry con albahaca y pedazos de mozzarella, jamón y queso, camaroncitos con rúgula, salchichon picante, queso y papas, y distintos tipos de hongos combinados con queso o con prosciutto. Nótese que en ningún caso dije "salsa y queso y..." Son buenísimas todas y conforman el tente-en-pie perfecto para cualquier momento. Cuando se pide para "portare via", o para llevar, te pican tu cuadrado por la mitad y lo cierran como un sandwich, llegando al extremo de la practicidad pizzística.

El otro estilo de pizza es el que se come sentado en un restaurante, o que se pide en el mismo restaurante para llevar. Aunque el estilo callejero me encanta, reconozco que este es mi preferido. Estas pizzas son más parecidas a las que conocemos en Caracas, ya que son hechas con un pan bien delgadito y crujiente en los bordes. Por lo general, en cualquier restaurante al que uno vaya, conseguirá más o menos el mismo menú: margarita, con queso y salsa, napolitana, (salsa, queso y anchoas), cuatro quesos, caprichosa (salsa, queso, aceitunas, huevo y alcachofas, a quien se le ocurre!), diavola (salsa, queso y salami picante), marinara (salsa, ajo y orégano), y algunas combinaciones con berenjena y hongos. Aquí la berenjena da hasta para postres y es muy común encontrarla en todos los platos.

Las pizzas además suelen ser individuales, por lo que los amantes de las anchoas como yo no nos tenemos que reprimir ante el disgusto general por el pobre pescadito. Curiosamente, la pizza con anchoas en Roma se llama "napolitana", mientras que en Nápoles se le llama "romana".

Los espero para darles el tour de la pizza romana  ;)

miércoles, 9 de mayo de 2012

Receta de Pan de Jamón con Queso Crema

Esta receta es de mi creación. Fue un experimento con ingredientes sobrantes que quedó tan bueno que decidí compartirla. Por esta razón uso la masa del cachito de jamón que es dulzona, en lugar de la del pan de jamón, que no lo es.

Masa:

Ingredientes:
3 huevos (uno para pintar)
1 cucharadita de sal
½ taza de azúcar
½ taza de aceite vegetal (o de mantequilla derretida no muy caliente, el aceite es más fácil)
3/4 taza de leche
5 tazas de harina para todo uso (más un poquito extra para amasar)
1 cucharada de levadura en polvo o fresca (depende de la cantidad de harina que vaya a usar)

1. Active la levadura: coloque la levadura (fresca o en polvo) en un poquito de agua caliente con una cucharadita de azúcar hasta que le salga espuma. Esto tarda para la seca unos 10 minutos. Yo lo hice con fresca y no vi ninguna diferencia.

2. Bata los dos huevos en un recipiente grande. Agregue la leche, el azúcar, la sal, el aceite y la levadura y mezcle bien.

3. Agregue el harina taza por taza y siga revolviendo hasta que no queden grumos. Preste atención a las primeras tazas especialmente. 

4. En una mesa enharinada, amase con ganas durante diez minutos hasta que la masa no se le pegue a los dedos. Si hace falta agregue más harina, cuidando de no secarla demasiado. Si la masa queda muy seca, puede humedecerla con un poco de leche.

5. La masa debe quedar suave y esponjosa. Colóquela en el recipiente grande. Tape con un trapo húmedo y guarde en un sitio tibio durante dos horas (no en la nevera). La masa duplicará su tamaño.

6. Vuelva a enharinar la mesa y sáquele el aire a la masa con la punta de los dedos. Divida en tres o cuatro partes iguales y trabaje cada porción a la vez. Si desea guardar algo, envuelva con plástico y guarde en el congelador.

Con eso saldrían 3 o 4 panes de jamón (grandes o medianos).

Relleno:

- Entre 400-500 grs de jamón cocido en lonjas. (En Europa el jamón normalmente viene seco, si se usa el que viene con agua queda mejor)
- 1 taza de pasitas (o más, dependiendo del gusto de cada quien)
- 1/2 taza de aceitunas rellenas con pimentón picadas en rueditas
- 220 grs de queso crema (esto también es al gusto, sin embargo si se le echa demasiado puede quedar pastoso)

Montaje de los panes:

1. Sobre una mesa enharinada, se extiende una parte de la masa y se amasa con un rodillo hasta un espesor de aproximadamente 5 mm. Si le gusta el pan de jamón con más masa, déjela más gruesa. Con un corta-pizzas o con un cuchillo bien afilado, corte los bordes de la masa para hacer un cuadrado.

2. Con un dedo mágico, extienda el queso crema en una capa delgada, de 2 o 3 mm de espesor, dejando un espacio en el borde de unos 3 cm. Este espacio es importante porque es lo que le va a permitir cerrarlo al final.

3. Coloque las lonjas de jamón sobre el pan y rocíe las aceitunas y las pasitas al gusto.

4. Tome la masa de un extremo y enróllela sobre si misma como un brazo gitano. Los extremos se cierran apretando la masa y enrollando hacia adentro, o apretándola, como más le guste. Con la masa que sobra puede hacer pequeñas decoraciones, incluso puede agregar estrellitas, círculos, corazones hechos con un cortagalletas. Si decide decorarlo, tome en cuenta que esas decoraciones pueden hasta triplicar su tamaño, así que es mejor hacerlas bien delgaditas.

5. Bata un huevo con un poquito de leche y una cucharadita de azúcar en un recipiente pequeño. Con una brocha o con los dedos, cubra bien el pan con esta mezcla. Deje reposar por dos horas en un sitio tibio y preferiblemente cubierto con un trapo húmedo.

6. Una vez transcurridas las dos horas, vuelva a cubrir con al mezcla de leche y huevo, y coloque en el horno por 30-40 min precalentado a 200°C. De todas formas, como todos los hornos son distintos, esté pendiente de la superficie del pan: cuando esté bien doradita, seguramente el pan ya está listo.

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* Fotos cortesía de internet :)

viernes, 4 de mayo de 2012

Me iría demasiado (Odio Viral, Parte II)

Esta mañana me empezaron a llegar a mi FB una serie de comentarios acerca de un video llamado "Caracas Ciudad de Despedidas". Según entiendo, más no lo he podido comprobar, se trata de un video realizado por unos estudiantes para una entrega de comunicación social o periodismo o alguna carrera similar.

Después de leer un montón de comentarios insultando a los muchachos, y llamándolos de las peores formas posibles, sucumbí a mi malsana curiosidad y terminé viéndolo.  El video dura 17 minutos y es francamente insoportable.

Son unos chamos hablando de como cada vez más sus amigos y familiares se van del país. Algunos están a favor, otros no tanto, unos se van, otros no. Hay algunas personas a las que la cámara los ama, y en el caso de estos chicos, a casi ninguno los favorece. No es que sean antipáticos, porque la verdad no creo que lo sean, pero creo que la forma como se editó los presenta, diciéndolo suavemente, como unos odiosos. Los caraqueños del este mandibuleamos todos, pero cuando uno lo ve desde afuera, choca más que cuando estás adentro.

Sin embargo, y como suele suceder con las iniciativas principiantes, tanto el video como sus participantes han sido inmolados en el fuego del cyber-hate. Los llaman sifrinitos, cotufas, mentepollos, les dicen que son unas mierdas, que no representan el sentir venezolano, que no son para nada reflejo del pensamiento nacional, que son unos pendejos, y algunos llegan más allá, diciéndoles que se vayan del país y que no vuelvan jamás. Ya tienen su propio trend en Twitter, ya están en el meme generator, e incluso salieron reseñados en La Patilla en un artículo obviamente diseñado para incitar más comentarios odiosos. La gente está subiendo el video en Youtube para poder burlarse de ellos, y para poder ensañarse más y más.

Sin embargo, yo difiero con la mayoría de las opiniones que he leído hasta ahora. Yo pienso que ellos tienen derecho a opinar lo que les dé la gana, así sea mandibuleado y mal redactado. ¿O es que acaso ya en Venezuela estamos tan acostumbrados a la mordaza en la boca que nos escandaliza una opinión distinta a la propia? Se ha formado una especie de dictadura opositora donde, al igual que los chavistas, todos repiten al unísono lo que les mandan a decir los "líderes opositores". Al que se salga un poquito de la línea, los demás le caen a peinillazos. En nuestro caso, ni siquiera hace falta una autoridad macabra que nos venga a pegar: nosotros mismos nos damos. La oposición está claramente en contra de la inmigración: la orden es de que nadie se vaya, todos se tienen que marchitar hasta que ellos logren afinar la fórmula mágica que va a acabar con los problemas. De hecho, recuerdo claramente una propaganda de Globovisión donde las principales personalidades del canal cantaban una canción en la que llamaban traidores y apátridas a los que decidían "abandonar el barco, como las ratas en un naufragio". Cuando terminó esa propaganda, borré a Globovisión de mi lista de canales y no lo volví a agregar jamás. Irónicamente, sé que los hermanos, padres e hijos de muchos de los cantantes escogidos para el evento ya se fueron del país.

Yo entiendo que el tema de la emigración se ha vuelto un concepto muy delicado para todos los venezolanos. Creo que en este momento, casi todos tenemos al menos un amigo, o familiar o conocido, que se fue. Y en algunos casos, muchos. También estoy clarísima que emigrar no es para todo el mundo. Para mí ha sido difícil, y yo era una convencida del tema. Me imagino que si uno se va teniendo leves dudas, será el doble de duro, y si tienes fuertes dudas, pues será infinitamente duro. También creo que cuando la gente tiene esas reacciones tan fuertes y tan severas, es porque de alguna manera le están metiendo el dedo en la llaga. Algunos porque no logran reunir el valor para tomar la decisión, otros porque están amarrados por terceras personas, otros porque les da ladilla... quien sabe. O tal vez es porque simplemente son de izquierda y no creen en la libertad del individuo de hacer lo que les parezca mejor con su limitado spam de vida. Cada quien hace de su culo un florero y busca quien se lo adorne, como pinta El Bosco. Y si estos chamos decidieron que en su tarea de la universidad iban a hablar de un tema que los atormenta, ellos también son venezolanos, y también forman parte del país, y también tienen derecho de decir lo que les venga en gana. Aparentemente, ya la Misión Jabón logró convencer a todo el mundo de que en Venezuela solo importa ese pueblo que está muerto de hambre y que no puede satisfacer las necesidades elementales, así que ahora la misma mal llamada oposición se encarga de auto-marginarse y termina haciendo lo mismo. Los sifrinos criticando a los sifrinos por serlo, qué irónico. La dictadura opositora es tan severa que ya nadie puede hablar en voz alta de los problemas del país sin recibir una lluvia de insultos por parte de sus "compatriotas". Hay que callarse, entonces, para poder pertenecer. De Venezuela solo se pueden decir cosas bonitas y cursis, como que hay arepas ricas, playitas incomparables y niñas bonitas. Hay que ponerse una venda en los ojos y Vic Vaporub en la nariz para no percibir el desastre escatológico que se desmorona a nuestro alrededor.

Entonces, para encajar en esta nueva clase media, todos tenemos quedarnos tranquilitos en casa, esperar las órdenes del magno líder supremo (el nuestro, no el de ellos), y estar atentos a cualquier movimiento en falso de alguien en nuestras redes sociales para atacarlo sin piedad.

Los chilliditos de cochino en Facebook o en Twitter ni te hacen más útil, ni te hacen más patriótico, ni te hacen más venezolano. Y como dice mi esposo, es tan hipócrita el que se queda y habla bien del país, como el que se va y hace lo mismo. 

Al menos estos chicos hicieron algo, y eso es más de lo que puedo decir de la mayoría de sus detractores. Fue su primer intento y seguramente están sorprendidos con el resultado, pero probablemente ellos, a diferencia del resto, aprendieron algo de la experiencia y para la próxima, lo harán mejor.


jueves, 26 de abril de 2012

Ciak! El cine en Roma

Caracas es una ciudad que se distingue por su deliciosa gastronomía. Siendo (antes) un hub de negocios para latinoamérica, la variedad de delicias culinarias que se puede conseguir es sorprendente. Comida china, italiana, árabe, cantonesa, vietnamita, peruana, japonesa, tex-mex, española, venezolana... desde la más sencilla hasta la más estrambótica, fusiones y recreaciones: en Caracas se come muy bien. Hay excelentes restaurantes que tienen precios desde el más solidario hasta el más digno de la realeza francesa renacentista. Pero lamentablemente, aparte de salir a un restaurante a comer (cosa que gracias a la eterna crisis, cada día se vuelve más difícil), no hay muchas opciones para divertirse. Son tres, básicamente: ir a una discoteca, reunirse en casa de alguien, o ir al cine. Yo dejé mi época discotequera en la universidad: creo que quemé mi fiebre de hacer cola en la puerta de un local hace años. Lo de reunirse en casa de alguien lo hicimos tanto que eventualmente y por el bien de nuestros hígados, comenzamos a intercalar noches de juegos con las noches de ron, llegando incluso a desarrollar juegos propios, como Calimocho Reloaded y Torta en la Cara. 

Es evidente, por lo tanto, que también íbamos mucho al cine. Íbamos tanto que a veces simplemente ya habíamos visto todas las películas en cartelera y teníamos que esperar hasta que estrenaran algo. Adicionalmente, tanto a mi como a mi esposo nos encanta ir al cine. Todo el tema de escoger la película, la combinación de cotufas con refresco y chocolate, salir corriendo al baño en mitad de la película en un punto cuidadosamente escogido para no perderse nada, y preguntar luego bajito "¿qué pasó?", simplemente nos apasiona. Afortunadamente, en Caracas los cines son excelentes. Tenemos dos empresas que se apoderaron de todas las salas de cine del país (quien dijo que los oligopolios son malos), y las unificaron bajo estándares similares, lo cual dio como resultado que todas las salas son bastante parecidas, y en general, bastante buenas. 

En Venezuela las películas, históricamente, han sido proyectadas en su idioma original, con excepción de las películas para niños. Como debe ser, en verdad, porque no es lo mismo Lucas Caminacielos que Luke Skywalker. La calidad de audio suele ser excelente, lo que no se puede decir de la calidad de video, ya que para ahorrar en costos de proyección, esperan a que la película ruede por varios países y luego agarran los rollos ya julepeados y los proyectan, dando como resultado que la imagen se vea rayada y un poco borrosa. 

Cuando decidimos mudarnos a Europa, una vocecita interior nos decía que probablemente el cine iba a ser una de las cosas que tendríamos que sacrificar. Ya nos habían advertido del tema. Además investigamos, sin obtener resultados alentadores. Efectivamente, en Roma no hay muchas salas de cine, las que hay son francamente pequeñas (a olvidarse de una pantallota), y todas las películas son traducidas al italiano. Además, las chucherías que venden son caras a nivel de aeropuerto internacional, y son pichirrísimos con las cotufas (aunque tengo que reconocer que por alguna razón, las cotufas son gordas y rechonchas). No solo eso: la primera vez que fuimos al cine en Roma, a la mitad de la película inexplicablemente prendieron las luces y detuvieron el video, lo que pareció sorprender a todo el mundo al igual que a nosotros. Un minuto después entro un chico vendiendo heladitos y papitas, y a los cinco minutos, reanudaron la proyección sin más comentarios. Resulta que aquí hacen "intermezzo", aunque solo sirve para comprar papitas carísimas al mesonero, ya que no da chance ni de ir al baño ni de fumar. En uno de los intermezzos, habiendo detenido la película en un momento importantísimo, alguien gritó: "Welcome to Italy!!!", y todo el mundo se rió.

No es que no las entienda, porque sí las entiendo. (Lo curioso del italiano es que aunque entiendo todo, soy incapaz de hablarlo. Pero eso es otro post.) Es que las odio. He ido varias veces al cine, y francamente, no es lo mismo. Una de las películas que vi fue Twilight. Vamos: es muy difícil odiar a Bella con la intensidad que se merece cuando habla como una persona normal, y no como la semi-autista de las películas anteriores. Y hay ciertos casos en los que simplemente, ni vale la pena. (Cualquier película de Woody Allen, por ejemplo). Hay algunos cines que algunas veces proyectan en idioma original, pero por lo general son temas bohemios o films franceses o rusos que a quien le importan. Conozco una página web donde veo cuales son los cines indicados, pero rara vez ponen algo medianamente interesante. Son dos o tres películas semanales, si acaso. 

Sin embargo, esta vez los dioses del cine italiano decidieron hacer una excepción y por un día, proyectaron Los Avengers en inglés. Eso sí: el cine quedaba a dos horas de la casa, y tuvimos que ir a función de cinco para llegar a tiempo y poder regresar a una hora razonable. Esta misma película fue estrenada con bombos y platillos en la Piazza República, evento al que tuve el placer de ir. Siempre había querido ir al estreno de una película, y ver a las estrellas titilar debajo de los flashes, pero eso (que yo sepa) nunca se ha hecho en mi ciudad. Esta vez pude ir a darme codazos con un montón de italianas y españolas igual de locas que yo, que casi nos sacamos la cabeza unas a las otras tratando de tomarle una foto a Thor, mientras los caballeros observaban sobriamente la escena desde atrás. Fue divertidísimo, y aunque parece tomada por un sniper desde otro edificio, estoy orgullosísima de mi foto. Incluso tuve un "incidente" con el guardaespaldas de Scarlett Johansson. Finalmente, puedo tachar eso de mi bucket list.

martes, 17 de abril de 2012

Orgullo Nacional

Había una vez una calle llamada la Principal de Los Ruices. En esta calle nació un lindo huequito: tenía los cachetes rosados y era muy querido por todos, excepto por los malvados villanos de la alcaldía que no querían ni acercarsele. El tiempo fue pasando y el hueco fue creciendo, como es natural: ya ocupaba la cuarta parte de la vía. Siendo que esta vía solo tenía dos canales y uno de los dos estaba ocupado por nuestro hueco, a la gente le generaba molestias y preocupaciones salir a la calle por esa zona, ya que las colas, anteriormente inmamables, se habían convertido en imposibles. Recordemos que esa calle es una arteria principal de la ciudad, y que Los Ruices es una zona de oficinas e industrias.

Un día, unos muchachos inteligentes y creativos, decidieron hacer un "Kony" con el hueco, y le hicieron toda una campaña para llamar la atención de la alcaldía, quien hace rato que se tendría que haber ocupado del problema. Nuestros creativos (que estoy segura de que también son diseñadores gráficos), hicieron lo siguiente:




La gente que pasaba por ahí se reía, le tomaba fotos y las compartían en su Twitter y en su Facebook. Un par de días después, el Hueco tenía su propia cuenta de Facebook:


Y tan famoso se hizo el hueco, que eventualmente a la alcaldía no le quedó más remedio que arreglarlo, ya que a ningún villano de la burocracia le gusta ser el centro de la atención cuando se trata de su propia incompetencia.


Y colorín colorado, el cuento del Hueco de Los Ruices se ha terminado.

Hasta que... ayer, alguien pone en internet la siguiente foto:


y le escribe como caption: "MEANWHILE IN MEXICO"...

Cuando leo esto, pienso: "qué cómico, el Hueco de Los Ruices. Menos mal que se lo encasquetaron a México, jejejeje"

Cual es mi sorpresa cuando leo los comentarios en los que una serie de orgullosísimos compatriotas se dedicaron a jactarse de que el hueco, efectivamente, es nuestro:

That was in Caracas, Venezuela.. Not Mexico... You must be US citizen.

Fucking asshole that's in venezuela not mexico

Venezuela dude, get your facts right.

That's Venezuela you ignorant!

that's from venezuela LOL.

I'm sorry to disappoint you but thats NOT MEXICO AMIGO! Efectivamente es en Venezuela!

VENEZUELA :) just sayin'.

it's in venezuela >:(

This is Caracas Venezuela, YES we are very proud, not for the hole (that doesn't exist anymore) but of our country, and yes we are very patriotic!

This is in Venezuela!

This is Caracas :3.

This is another photo of the hole in Los Ruices, Caracas, Venezuela: http://www.ohdios.com/img/t/l-72375.jpg

that's Venezuela

Caracas, Venezuela.... Los Ruices Av. (ppal. de los ruices) before entering the highway...

wtf bitch that's in venezuela not mexico dumbass.

Orgullo venezolano.

That's in Caracas, Venezuela :D

Mexicoo? That's CARACAS - VENEZUELA - SOUTH AMERICA get a fucking map you asshole.

Gringos, you're doing it wrong!
That's Venezuela.

Nice try mexican, this is Los Ruices, Caracas, Venezuela and they already fixed that hole.

haha I'm always hapy to see stuff like this from my contry! aunque este lejos, te amo venezuela.

Mexicanos y Venezolanos comentando en 3...2...1...

Venezuela's most famous hole... After Diosa Canales's holes.

THis was in Venezuela (av. Principal de los Ruices) and we are very proud of it... well maybe not.

por lo menos hay patriotismo en el hueco xD.

¿Es el de Los Ruices no? Estuve a nada de decir: 'We had one of those first. Greetings from Venezuela.' Menos mal que leí primero, jaja. 

Venezuela! And we fucking like our lack of government bitch!

actually is in Los Ruices , Caracas, Venezuela.

THIS IS VENEZUELA!

yeah just reminding not everyone that speaks spanish is from mexico, de pana, es de Venezuela.

Mexicans Y U NO stop envying our subway to China?

esa mierda es en venezuela no en mexico pinches gringos pendejos.


Es decir: una avalancha de insultos patrióticos. Algunas cosas resaltan: por ejemplo, aparentemente nosotros, que manufacturamos semejantes maravillas de la naturaleza, nos podemos dar el lujo de criticar el sistema educativo norteamericano, ya que el nuestro es sobresaliente: "get a fucking map you asshole", "you must be US Citizen", etc. También es notable como algunos se lo toman como una ofensa personal: como que si les están quitando Derechos de Autor o algo así. Pero en general, todos sintieron la necesidad de afirmar que el hueco era nuestro. Gritemosle al mundo lo deteriorado que está nuestro sistema de transporte.

Algunas personas, no venezolanas, respondieron cosas como:

You must be proud of your originality.

Hey at least they know where China is....

it might not be Mexico but there is no reason to call a guy fucking asshole

Yo, socialism is killing your country.

30 comments saying that it's Venezuela...You must be very proud and patriot to defend a hole this way :-|


Yo solo hablo mal de mi país con otros venezolanos. Y en general, evito hablar de eso, porque es un tema redundante y aburrido, donde todos sabemos lo que está mal y ninguno tiene el poder de cambiar nada (siiii votar si yaaa). Si un extranjero me pregunta acerca de los problemas de Venezuela, tiendo a responder con generalidades y no me pongo para nada descriptiva. Siento que ya estamos suficientemente rayados, que durante quince años hemos sido el hazmereir de la comunidad internacional, que nuestro dictador no puede ser más bananero y vintage, y que el hecho de que yo ande colaborando con el desprestigio nacional no me ayuda a la hora de decir: "soy venezolana" sin que me miren con una mezcla de lástima y curiosidad. Por lo tanto, nunca he sido capaz de entender el patriotismo "pioresnada" que les encanta a los venezolanos. Cualquier cosa es motivo de una algarabía impresionante. Por ejemplo el caso de Maickel Melamed: era como que si un venezolano estuviera conquistando el espacio por primera vez, descubriendo la cura contra el cáncer, haciendo algo maravilloso que nunca jamás había sido hecho por otra persona nunca nunca nunca. Ustedes me van a disculpar, y sin ánimos de ofender al muchacho: lo que él hizo es notable, digno de admiración y de respeto. Sin embargo, la hiper-excitación que se generó entre mis compatriotas, donde algunos llegaron incluso a twittear sus avances en transmisión en vivo y directo, rayó en lo ridículo. 

Pareciera que tenemos tan pocas cosas de las cuales estar orgullosos, que nos tenemos que agarrar de cualquier migaja que nos lancen.

En general, pienso que este comentario es el que realmente expresa la indignación de todos los que ahí escribieron:

That awkward moment when our country is on 9gag and it gets mistaken with Mexico, Okay.


jueves, 5 de abril de 2012

Romeo, Donde estás que no te veo?

En la vía Flaminio vive un gato llamado Romeo. No es de nadie: es de la zona. O más bien, es de todos. Resulta que un día, Romeo, tratando de cazar un pajarito, se subió hasta una rama de un árbol muy alta, más de tres metros de altura, y luego no se podía bajar. El pobre tuvo que pasar la noche ahí, y sin poder cazar al pajarito, además. Al día siguiente, los vecinos empezaron a preocuparse por Romeo, así que trataron de bajarlo pero estaba muy alto y no lo alcanzaban. Eventualmente tuvieron que llamar a la alcaldía, quienes diligentemente enviaron a un equipo de rescate y para la noche, Romeo estaba sano y salvo, arropado en una toallita azul y comiendo atuncito con arroz.

Esta historia es totalmente cierta. Bueno, tal vez el color de la toallita me lo he inventado, pero el resto es verdad. Esta noticia salió en el periódico de Roma (La Repubblica), tanto el día en que los vecinos reportaron el siniestro a las autoridades, como el día en el que bajaron a Romeo del árbol. 

Estando en Caracas vi una película en la que dijeron que Roma era la ciudad de los gatos. Estando aquí he comprobado que en verdad lo es. Los italianos aman a sus mascotas. Los llevan para todos lados: a hacer mercado, a almorzar a la pizzería, al centro comercial, al museo... En algunos locales los dejan entrar, y en otros los estacionan en un espacio especial llamado "Dog Parking". Obviamente Dog, porque a quién carajo se le ocurre sacar a un gato a pasear con una correa. Las tiendas de mascotas son inmensas y parecen zoológicos. Hacen exposiciones y eventos especiales en los parques. Hasta los mendigos tienen mascotas, que usualmente se ven en mejor estado que ellos mismos. No he visto un solo perro callejero, y casi nadie tiene perros de raza: la mayoría de las personas tienen perritos amarillos feísimos. Sin embargo, gatos hay por todos lados. Los romanos parecen egipcios con los gatos. Los gatos italianos son gordos y peludos, y tienen los ojitos muy juntos y cercanos a la nariz, lo que les da un aspecto ligeramente tonto. Tanto los callejeros como los de casa andan sueltos por la calle, y son dueños de la ciudad. El coliseo tiene un par de gatos legendarios. Uno de ellos es negro y se puede ver en muchas de las postales relacionadas con el lugar. En el  centro, en el Area Sacra de Largo Argentina, existe incluso una zona protegida para ellos. Aquí todos los felinos son cuidados y atendidos, sin importar su procedencia o su estado, por una asociación de voluntariado. Todos son alimentados, curados, esterilizados y se pueden adoptar. Los gatos que viven en la calle en esta zona también reciben comida y cuidados. Es, como quien dice, el VIP del paraíso gatuno. 

George, nuestro gato, siempre ha sido un alma libre. En Caracas, ya había recorrido un par de urbanizaciones con su estilo cauteloso-paranoico, y aunque no es peleón ni suele desaparecerse, le gusta darse sus buenos paseos todos los días. Nuestro apartamento actual está en planta baja, así que tiene la oportunidad de entrar y salir cuando quiera. (Bueno, ahorita que es primavera, porque en invierno tenía que hacer todo un proceso de negociación para que le abriéramos la ventana). Atrás de mi edificio hay una iglesia con un enorme jardín, a donde él se va a jugar con sus amigos gatunos de la urbanización, y regresa luego, inmundo y muerto de hambre, a echarme el cuento de lo que hizo. Esto es literal: cada vez que entra se me sienta al lado a hacer ruiditos y miaulladitos durante unos minutos. Exceptuando el retorno de las siete de la noche, en el cual se me monta encima y se echa una siestita. El gato es feliz. Al principio me angustiaba un poquito que andara por ahí y se fuera a perder, él tampoco habla bien italiano. Pero ahora ando tranquila. Resulta que no he podido llevarlo a mejor destino. >^..^<