lunes, 21 de noviembre de 2011

Cold Feet


El tema de la temperatura de este lado del mundo es algo que como venezolana, nunca había analizado en detalle. En Caracas, para los que no lo saben, las temperaturas a lo largo del año prácticamente no varían. Digamos que oscilan entre 20 y 35 °C: es decir, siempre hace más o menos calorcito. En las noches refresca. En Diciembre y Enero hace menos calor, y no importa la época del año, llueve. Hay unas épocas en las que llueve muchísimo, y otras en las que llueve menos. Han habido años donde hablan de sequía porque pasaron tres meses sin llover, pero luego compensa lloviendo todos los días, hasta que se caen las montañas sobre la gente, las casas ruedan valle abajo, y los carros flotan panza arriba en las autopistas. Las gotas son gordas y tibias, todo se inunda, y la cola se multiplica exponencialmente. Además siempre llueve a la hora de salida del trabajo, o un poquito antes, solo para que los caraqueños seamos serios. Es decir: mi guardarropa siempre es el mismo, quítale o ponle algún suéter o chaqueta ligera, olvídate de sobretodos o botas, y una cobija gruesa y otra delgada es suficiente para cubrir los doce meses del año. Lo más extremo es tener un airecito acondicionado, puede ser de esos portátiles, o un buen ventilador.

Viviendo de este lado, donde las estaciones si existen, la cosa es muy diferente. Resulta que a mi me agarró de entrada el cambio de estación, de lo cual no me enteré hasta que un día salí de un centro comercial en el que había pasado el día felizmente haciendo window-shopping, y me encontré con que la temperatura afuera había bajado diez grados de golpe, para lo cual yo no estaba en lo absoluto preparada. Tuve que empezar a estrenarme mis humildes compritas, y aunque parecía la loca Luz Caraballo, aún no era suficiente y tiritaba miserablemente mientras esperaba el tren. Los siguientes días, empecé a salir abrigadísima, y de pronto me empecé a encontrar en la situación contraria: sudando como loca, y sin nada que poder quitarme de encima. Vuelvo a salir destapada, y de nuevo, a congelarme ante otro bajón repentino de la temperatura. Me dicen que este año, se retrasó todo: el verano se juntó con el otoño y el invierno entró tarde. Cuando dejó de ser otoño y empezó a ser invierno, no tengo ni idea. Por qué le dicen otoño si estaban haciendo como 40°C, tampoco lo entiendo. Solo se que un día se hizo de noche a las seis de la tarde y un par de días después descubrí que mi reloj estaba atrasado. Primero pensé que me habían estafado con la pila que le cambié recientemente, pero luego inferí que habían hecho el cambio de la hora y yo como de costumbre, no me enteré.

El invierno, que aún no ha entrado del todo y que me amenazan constantemente que en enero y febrero va a ser mucho peor, requiere una logística loquísima que yo, como animal de sangre tibia que soy, nunca había tenido que analizar. Un día me aparecieron dos técnicos en el apartamento hablándome de que era hora de encender el riscaldamento (la calefacción), y que tenían que chequear que mi sistema funcionara. Desde ese día en adelante, los calentadores hacen un ruidito de cascada que antes no hacían, pero solo en la noche. Después de preguntarle a todo el que me pasaba por delante como funciona la cosa, logré desenmarañar lo siguiente: la calefacción solo funciona entre noviembre y febrero, entre las 9 de la noche y las 6 de la mañana, funciona a gas, el gas es caro pero más barato que la electricidad, y se paga al final del invierno un monto que es el gasto sorpresa del año, que puede rondar entre los 200 y los 600 euros, de acuerdo al julepe que le hayas dado a tus calentadores.

Los que venimos de la zona ecuatorial nos encontramos con ciertas sorpresas que nunca habíamos considerado en nuestra logística diaria. Por ejemplo, cuando te acuestas a dormir las sabanas parecen recién salidas de la nevera. O en el piso, que se pone como un hielo. O que la poseta está tan fría que parece que te quemara las nalgas. (El chillidito de cochino al sentarse es impelable e involuntario). O que si te pones unos zarcillos largos, luego cuando caminas sientes que un hielo te está rebotando en la cara. La nevera tienes que subirle la temperatura, pero esta conclusión la sacas el día que sacas todos tus vegetales congelados, y los huevos explotados dentro de sus cáscaras. La leche es helado y la Coca-cola es raspado. Irónicamente, el hielo es lo único que no se hace y siempre sale una especie de baba congelada que da asquito.

Para dormir, en esta época la gente no usa cobijas normales sino plumones. Para los no informados, un plumón es una cobija rellena de plumas que pesa como 50 kilos, el cual lo cubres con una funda inmensa que se llama duvet y tiene la practicidad de poder ser lavada ella solita. Estando en IKEA, tienda que me encanta y a la cual voy cada vez que se me ocurre una excusa, me doy cuenta de que los plumones vienen con algo llamado "grado de calor", y están graduados entre el 1 y el 6, siendo el 1 el más delgadito y barato, y el 6, el más gordito y caro. Como buenos exagerados que somos, y haciendo un análisis precio-valor etc., compramos el 6, por si las moscas. Pues resulta que para estos venezolanos muertos de frío, el 6 es apenas suficiente para el comienzo del invierno. Me veo en febrero con 100 kilos de plumas encima y el calentador a toda mecha.

Otra cosa que hay que tomar en cuenta es la logística de las salidas, ya que entre el momento en el que se sale y el que se regresa, el tiempo no se mide en minutos sino en grados: cuando sales de la casa a las 5 de la tarde hacen unos cómodos 17°, pero cuando regresas a la una de la madrugada, hacen 8°. Con 100% de humedad, además. Así que los 8 se sienten como 4, y aquella Vanessa que no podía subir escaleras en Caracas porque se cansaba, ahora trota 12 cuadras como si nada, pensando en una taza de moccachino y en el maravilloso plumón que gracias a Dios compré con nivel de calor 6. Anoche descubrí que como alternativa al café, al chocolate caliente y al plumón, existe el limoncello. Yo sé que esto de tomar curdita para entrar el calor es más viejo que cagar sentado, pero la verdad es que nunca me había parecido tan obvio.

A esto hay que agregarle el tema de los guardarropas: tienes que tener al menos dos sets de prendas combinables, uno para el calor y el calor horroroso, y otro para el frío y el frío horroroso. Es cuestión de ir agregando y restando piezas a medida que se mueve la bolita de mercurio hacia arriba o hacia abajo. A mi en lo particular me encanta, pues me da la oportunidad de usar un montón de cosas que en Caracas son impensables. Botas hasta las rodillas, chaquetas y sobretodos, bufandas, guantes y medias de lana: el look invernal se me da muy bien. Mientras esto está en rotación, hay que buscarle un sitio a todo lo demás. Cuando se acaba el invierno, todas estas cosas, comenzando por el plumón, tienen que ser almacenadas, para lo cual los señores tienen una cantidad de cosas ingeniosísimas, como bolsas de plástico que tienen una bombita para extraerles el aire y guardar las cosas en un tercio del volumen original, por ejemplo.

Hasta ahora no hemos vivido el peor frío romano. Ya les contaré en febrero si estamos como el maracucho en Colorado, matando venados. Por los momentos, puedo decir que el mejor consejo que hay, aparte de usar bloqueador solar, es el de nunca dejar que se me enfríen los pies...

3 comentarios:

Juan Miguel dijo...

Bueno, esto de la temperatura va para largo, es decir, que la aclimatación cuesta lo suyo. Pero hay unos puntos importantes que he aprendido tras más de un año en un sitio donde hace mucho frío.

1.- NO ABUSES DE LA CALEFACCIÓN. Shit got serious. Enero del año pasado, 300 euracos por el pecho para que fuera serio (and people say in Italy is even worse). Consejo: No encenderla si no hay/va a haber nadie en casa. Encenderla sólo una hora, una vez que la casa está calentita, si nadie va a salir, no hace falta tenerla encendida toda la noche.

2.- El ruidito que hacen tus radiadores, (asi se llaman los cacharros esos), es porque no los has purgado, más que todo porque imagino que tienen meses sin usarse. Purgarlos significa sacarles el aire. Puedo explicarles con detalle como se lleva a cabo el proceso de mantenimiento de los radiadores al principio del invierno con más detalle cuando los vea, o si de verdad lo necesitan.

3.- La ropa fría. Yo al principio lloraba cuando me tenía que poner los blue jeans en invierno. Las piernitas me temblaban, y creo que más de una vez se me salió un chorrito e miao cuando me rozó la hebilla del cinturón el muslo. Ahora dejo al menos los pantalones que me voy a poner al lado del radiador de la calefacción, fuck yeah. (Recomendable calentar la toalla de la misma manera antes de ir a bañarse).

4.- IKEA: Plomo, esos carajos tienen todo. Basta. No compres NADA a menos que sea ahí. Los forros polares, (vaya usted a saber como cojones le dicen a eso en Italia), son lo mejor contra el frío.

5.- Te recomiendo que tengas un smartphone que tenga conexión constante con el estado del tiempo, es la única forma de planificar salidas (y regresos, aún más importante), y la ropa que tienes que ponerte. Aquí, por ejemplo, se va a la playa con la cavita, la sombrilla y el paraguas.

6.- La ropa: La ropa de invierno es igual al photoshop, todo se basa en los layers, (o capas). Mientras más capas mejor, y el número de capas es significativamente más proporcional a la protección contra la sensación de frío que el grosor de las mismas capas. Por ejemplo, usar 3 t-shirts es tan bueno o mejor que una t-shirt y un abrigo, como ejemplo. A veces para engañar el frío simplemente te hace falta usar algún forro por debajo, como una camiseta extra o en tu femenino caso, un par de leggins adicionales abajo. (Tras desvestir varias chicas aquí me he dado cuenta que el doble leggins en las chicas es standard). DRAWBACK: Te hace ver más gordo (For you dear, for me it's a fucking proforward). De todas maneras, alguna prendas, (como los trajes de vestir, los abrigos y algunos forros polares y chaquetas), tienen más de una capa integradas en una sola prenda. Eso hay que tomarlo en cuenta.

7.- La humedad: Último punto importante. ¿Te acuerdas de esos juegos de nintendo muuuuy muuuuy viejos que cuando te caías en el agua te morías? El invierno es igual, si te mojas, pierdes una vida. Días de invierno con lluvia? Doble calcetines o medias. Botas o zapatos impermeables. Se te mojan los pies, -1up. La nieve, igual, sólo que es más hijoeputa, como el ácido en los juegos viejos. Se te mojaron las medias con nieve? -3up.

Dato importante: Lo importante de mantenerse caliente es englobar el aire alrededor tuyo caliente. Por lo tanto es indispensable mantener las salidas de dicho aire de la burbujita alrededor de tu piel bien cerradas. Bufandas cierran el más grande hacia y desde el torso, por ejemplo. Doble medias cierran los tobillos, y unas mangas ajustadas son infinitamente mejores que unas anchas. Ya irás descubriendo poco a poco este tipo de cosas.

Glad if I was of any help.

Black Light dijo...

Jajaja... mudate pa alemania ! :D en otoño estaba haciendo 13 - 7 grados en el dia... y un dia amanece y hacen 15-17 grados... y me dicen que llovio en italia y que cuando eso pasa el aire caliente de italia sube y calienta alemania... o por lo menos la parte sur :D ese dia con los 17 grados sali en franela y sueter abierto... hacia calorcito :D jajajaja... solo te puedo decir enjoy! el truco franela+sueter+abrigo arriba + underpants medias gruesas bluejean abajo... y los extras guantes bufanda y pasamontaña :D lo bueno de la combinacion de sueter abrigo es que si hace calor... te quitas la chaqueta pero no te mueres porque tienes sueter :D sorry por el wall of text pero me da ladilla formatear como juan !

Vanessa dijo...

Bros: la calefacción fue desconectada. Me cobraron 150 euros el primer mes y solo la había usado como 10 horas. Luego de mucho patalear se concluyó que había una pequeña fuga de gas. Determinamos que dormir como orugas era más seguro y más barato, al menos por ahora!
Gracias por los tips lol